HIFEM
Energía electromagnética
focalizada de alta intensidad

Tecnología HIFEM, la novedad en aparatología médico estética. Los equipos que utilizan este sistema son capaces de potenciar los músculos a la vez que trabajan la grasa localizada. Pero ¿cómo? Mediante la inducción de un campo electromagnético que produce una contracción potente del músculo aumentando su volumen y degradando, a su vez, las moléculas grasas complejas. Todo ello de forma no invasiva.

Diferencia con los equipos
que hay hasta ahora en el mercado

La principal diferencia es que la contracción muscular no es a nivel superficial, sino de todo el grupo muscular, por lo que la hipertrofia del músculo es mayor. Este sistema aumenta la masa muscular de forma inmediata (consigue un volumen y densidad mayores del músculo) pero no pretende sustituir al deporte, sino todo lo contrario. Una vez conseguidos los resultados se deben mantener las rutinas de ejercicio físico, ya que los músculos tienen memoria.

Nuestros equipos

Algunos de los equipos LM PRO MAX de Lomisa utilizan esta novedosa tecnología HIFEM y están hechos para tratar hasta seis partes del cuerpo según el aparato y sus accesorios. Desde el equipo completo con LM PRO MAX (tecnología HIFEM) con cuatro palas para trabajar brazos, piernas, abdominales y glúteos y un accesorio opcional de asiento para trabajar los glúteos más a fondo hasta su versión portátil LM PRO MAX LITE (tecnología HIFEM) con dos palas y un maletín de transporte. Con el sillón LM PRO MAX CHAIR se podrán ejercitar más en profundidad la musculatura del suelo pélvico y los glúteos de forma más cómoda y focalizada además de tratar algunos problemas derivados de la debilitación de esta zona.

LM PRO MAX

Desarrolla el músculo,
esculpe el cuerpo

Equipos estética

LM PRO MAX

Desarrolla el músculo,
esculpe el cuerpo

HIFEM
Energía electromagnética
focalizada de alta intensidad

Tecnología HIFEM, la novedad en aparatología médico estética. Los equipos que utilizan este sistema son capaces de potenciar los músculos a la vez que trabajan la grasa localizada. Pero ¿cómo? Mediante la inducción de un campo electromagnético que produce una contracción potente del músculo aumentando su volumen y degradando, a su vez, las moléculas grasas complejas. Todo ello de forma no invasiva.

Diferencia con los equipos
que hay hasta ahora en el mercado

La principal diferencia es que la contracción muscular no es a nivel superficial, sino de todo el grupo muscular, por lo que la hipertrofia del músculo es mayor. Este sistema aumenta la masa muscular de forma inmediata (consigue un volumen y densidad mayores del músculo) pero no pretende sustituir al deporte, sino todo lo contrario. Una vez conseguidos los resultados se deben mantener las rutinas de ejercicio físico, ya que los músculos tienen memoria.

Nuestros equipos

Los equipos LM PRO MAX de Lomisa utilizan esta novedosa tecnología HIFEM y están hechos para tratar hasta cinco partes del cuerpo según el aparato y sus accesorios. Desde el equipo completo con LM PROMAX con cuatro palas para trabajar brazos, piernas, abdominales y glúteos y un accesorio opcional de asiento para trabajar los glúteos más a fondo hasta su versión portátil LM PRO MAX LITE con dos palas y un maletín de transporte. Con el sillón LM PRO MAX CHAIR se podrán ejercitar más en profundidad la musculatura del suelo pélvico y los glúteos de forma más cómoda y focalizada además de tratar algunos problemas derivados de la debilitación de esta zona.



Desarrolla el músculo

Desarrolla el músculo

Con los equipos con tecnología HIFEM en cada sesión se producen aproximadamente 20.000 contracciones musculares (significa que se realizan al mayor potencial que el musculo puede soportar) con el consiguiente crecimiento muscular. Estas contracciones están muy por encima en intensidad, volumen de fibras reclutadas y repetición de lo que voluntariamente podríamos hacer con ejercicio corriente (conocido como contracción supramáxima).

Durante media hora (por zona), la máquina provoca contracciones repetitivas en el mismo músculo sin afectar a ninguna otra zona, y esto fortalece la musculatura interna. La onda electromagnética penetra en el músculo y lo estimula produciendo hipertrofia (aumento del diámetro de las células musculares) e hiperplasia (aumento del número de las mismas).


Reduce la grasa

Al interactuar la contracción con las células grasas provoca una degradación de las moléculas grasas complejas (triglicéridos) en otras más pequeñas (glicerol y ácidos grasos libres), más fácilmente eliminables por el organismo.

Las contracciones intensas mejoran la liberación de la epinefrina, lo que activa un efecto de cascada que desencadena la lipólisis en las células de grasa. La lipólisis es el proceso catabólico que permite la movilización de lípidos que constituyen la reserva de combustible en el tejido adiposo hacia los tejidos periféricos para cubrir las necesidades energéticas del organismo.

Dado que la estimulación es tan rápida e intensa, la respuesta lipolítica es excesiva y los AGL (ácidos grasos libres) comienzan a sobreacumularse en los adipocitos (células grasas). El flujo excesivo de los AGL provoca una disfunción de las células e induce la apoptosis. La apoptosis es una vía de destrucción o muerte celular diferida provocada por el mismo organismo con el fin de controlar el crecimiento y desarrollo de esas células, eliminándolas por no ser necesarias para el organismo, (la apoptosis se ha incorporado a la medicina estética con el fin de eliminar células grasas localizadas que no tienen ninguna funcionalidad a nivel orgánico).

Las células grasas muertas colapsan y se eliminan de forma natural. Por eso, después de la sesión es recomendable beber agua para que vehiculice esa pérdida de adipocitos.

No obstante, el objetivo de los tratamientos con este tipo de tecnología no es la reducción de grasa, que es un efecto menor del objetivo principal: fortalecer y perfilar la musculatura. Es por esta razón que para conseguir los mejores resultados de estos aparatos es recomendable que la zona a trabajar no tenga exceso de grasa acumulada y esta sea tratada previamente con los procedimientos adecuados. Una vez el grosor de la capa de grasa se mantenga en unos índices menores, se podrá aprovechar al máximo el potencial de estos tratamientos.

Reduce la grasa

Al interactuar la contracción con las células grasas provoca una degradación de las moléculas grasas complejas (triglicéridos) en otras más pequeñas (glicerol y ácidos grasos libres), más fácilmente eliminables por el organismo.

Las contracciones intensas mejoran la liberación de la epinefrina, lo que activa un efecto de cascada que desencadena la lipólisis en las células de grasa. La lipólisis es el proceso catabólico que permite la movilización de lípidos que constituyen la reserva de combustible en el tejido adiposo hacia los tejidos periféricos para cubrir las necesidades energéticas del organismo.

Dado que la estimulación es tan rápida e intensa, la respuesta lipolítica es excesiva y los AGL (ácidos grasos libres) comienzan a sobreacumularse en los adipocitos (células grasas). El flujo excesivo de los AGL provoca una disfunción de las células e induce la apoptosis. La apoptosis es una vía de destrucción o muerte celular diferida provocada por el mismo organismo con el fin de controlar el crecimiento y desarrollo de esas células, eliminándolas por no ser necesarias para el organismo, (la apoptosis se ha incorporado a la medicina estética con el fin de eliminar células grasas localizadas que no tienen ninguna funcionalidad a nivel orgánico).

Las células grasas muertas colapsan y se eliminan de forma natural. Por eso, después de la sesión es recomendable beber agua para que vehiculice esa pérdida de adipocitos.

No obstante, el objetivo de los tratamientos con este tipo de tecnología no es la reducción de grasa, que es un efecto menor del objetivo principal: fortalecer y perfilar la musculatura. Es por esta razón que para conseguir los mejores resultados de estos aparatos es recomendable que la zona a trabajar no tenga exceso de grasa acumulada y esta sea tratada previamente con los procedimientos adecuados. Una vez el grosor de la capa de grasa se mantenga en unos índices menores, se podrá aprovechar al máximo el potencial de estos tratamientos.


Después del tratamiento

El tratamiento se recibe tumbado en el caso de los aparatos con palas y sentado en la versión sillón, y la sensación es la de una contracción muscular muy intensa. Si la intensidad se aplica de forma adecuada no duele, entre otras cosas porque la intensidad se puede y se debe adaptar a la capacidad de aguante de los pacientes.

Por lo general y siempre dependiendo del tipo de cuerpo y procedimiento que se aplique, un ligero resultado ya se nota justo después del primer tratamiento pero hasta cuatro semanas después de la última sesión no son positivos, y siguen mejorando hasta seis meses después. Según estudios realizados durante tres años con más de 200 pacientes con equipos que usan esta tecnología, la reducción de grasa al año es del 15%; el incremento del músculo del 19%, y la reducción de la diástasis del 10%. A los 333 días los efectos se siguen conservando prácticamente iguales con un mantenimiento y una dieta adecuados. En cuanto al nivel de satisfacción de los pacientes con este tipo de equipos es del 96% con sus resultados en abdomen, y el 80% con su efecto en los glúteos.